Meter el té (o infusión), la fruta y el agua en un recipiente.
Dejar reposar durante la noche en el frigorífico. Dependiendo del tipo de fruta y cantidad, puede llegar con dejar infusionando los ingredientes durante 3-4 horas a temperatura ambiente.
Remover y sacar el té con la fruta: el té es mejor escurrirlo sin apretarlo, para que no suelte amargor.