[Este paso es opcional, aunque recomendado si tienes canela en rama]Meter en una cacerola la canela con un poco de agua, lo suficiente para cubrirlo (unos 150 ml). Calentar (mejor con la tapa cerrada para que no evapore demasiado) y una vez que comience a hervir, bajar a fuego lento y mantener así unos 5 minutos.
Mientras, pelar el jengibre. Como la mayor concentración de nutrientes del jengibre está justo bajo la piel, es mejor intentar quitar la piel lo más finamente posible; es muy cómodo hacerlo con una cuchara. Importante: se recomienda lavar con agua el jengibre antes de pelarlo.
Cortar el jengibre en rodajas finas, trozos pequeños o rallarlo.
Una vez que el agua de canela tenga color, añadirle el jengibre y seguir infusionando unos 3 minutos (el agua debería tener burbujas débiles, con el agua hirviendo a fuego lento).
Añadir la leche. A partir de ahora es importante estar controlando para que la mezcla no hierva, además de que hay que ir mezclando regularmente para que no queden residuos de leche pegada al fondo.
Retirar del fuego a los 5-10 minutos (al gusto: cuanto más tiempo está al fuego, más picante sale del jengibre, pero también más dulzor tiene la leche porque está más evaporada).
Colar antes de servir.
[Opcional] Hacer espuma con la leche.
[También opcional] Endulzar y decorar al gusto.Queda muy bien con un poquito de miel y canela, aunque ninguno es imprescindible porque ya de por sí tiene un dulzor natural.
Notas
Variación:si NO vas a usar canela, echa directamente el jengibre en agua. Te llegará con menos agua (unos 100 ml) que si usas canela, porque la mezcla estará menos tiempo al fuego (y por tanto se evaporará menos líquido).¿Lo quieres decorar con espuma? So pino que la manera más cómoda de hacer espuma para esta receta es con un espumador de mano a batería [más detalles sobre cómo hacer espuma en casa en general aquí ]