Cómo expresarse de forma más positiva

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Un ejercicio sencillísimo que hace maravillas para sentirse más afortunado y que también ayuda a mejorar las relaciones con los demás (y uno mismo)

Ventajas de decir “no”

Paisaje de Japón con monte Fuji y flores de cerezo

En el 2011 fui a Japón, un par de semanas después del tsunami y las primeras noticias de radiación en Fukushima.

Me habían invitado para tocar como pianista acompañante en un curso de música y acepté encantadísima porque aún era estudiante y era la primera vez que fui a mi país materno por “mis medios” (me pagaban como remuneración el viaje y hospedaje).
Además, el curso tenía lugar en una zona en la que no había estado nunca y mi familia japonesa vendría a visitarme en un concierto.

La zona a la que fui estaba “lejos” de la zona más afectada, pero aún así, mi familia y yo éramos conscientes de que la situación en todo el país era especial.

Por eso, la noche que llegué, quise llamar a mi familia para avisar de que estaba bien.

Pero no llevaba portátil y mi móvil era de los que aún no tenía internet (me subí al carro tarde).

Además, la primera noche me hospedé sola en un pequeño apartamento que me dejaron y como no tenía teléfono ni internet, decidí salir a buscar una cabina de teléfono cerca. 

¿Te has fijado que apenas quedan cabinas desde que todos tenemos móviles?

Sinceramente, yo no me había fijado hasta entonces.

Pero preguntando por la calle, a nadie le sonaba haber visto una cabina.

Al final, alguien me recomendó preguntar en el restaurante del barrio.

Cuando llegué, el camarero al que le pregunté contestó tan apurado que me dio hasta lástima: “lo siento…, aquí…, cabina de teléfono…

Pero tardaba tanto en terminar la frase que tuve que ayudarle “ah, que no tienen. Bueno, gracias de todos modos. ¿Sabe donde hay una?

La cuestión es que en Japón apenas se usa la palabra “NO”.

A la gente le cuesta mucho expresarla porque queda muy cortante. 

Y más si es de cara a un extraño o un cliente (aunque no me iba a quedar a comer, para el camarero, yo entraba en esa categoría).

Soy consciente de las diferencias culturales entre Japón y Europa, pero esta vez me hizo gracia experimentar lo incómodo que es (para todos) querer evitar decir “no” a toda costa.

¡Con lo fácil que hubiera sido decir: “lo sentimos mucho, no tenemos y no sé dónde hay una. Le preguntaré a algún compañero (o no tengo idea y ya está).”

Palabra “no”

Esta anécdota la he contado más de una ocasión y siempre me recuerda que la partícula “no” es muy cómoda y que ni siquiera queda mal si se dice en un tono amable.

Además, estoy segura que muchos, y quizá aún más las mujeres, hemos tenido que esforzarnos en más de una ocasión a decir “no”, y aceptar que no pasa nada por decirlo. 

“No” es un concepto muy necesario para nuestro bien e incluso para ahorrarle tiempo a nuestro interlocutor.

Razones expresarse de forma más positiva

Flores de cerezo de rosa intenso

Dejando claro que estoy muy agradecida de que exista la partícula “no”, esta semana, he probado un pequeño experimento: intentar expresarme de manera más positiva (lo que la mayoría de las veces implica evitar un “no”). 

La idea me ha venido de este artículo de Intelligent Change (los que hacen el diario original The Five-minute journal), que en resumen recuerda lo mucho que la manera en que nos expresamos afecta a nuestro carácter e incluso la estructura de nuestro cerebro.
De ahí que todos podríamos ganar mucho si procuramos sustituir algunas expresiones negativas por una manera más positiva de decir las cosas.

No solo es más agradable para los demás: transforma el diálogo en algo más constructivo para todas las partes.

Por ejemplo, cuando mis hijos me dicen “¿podemos ver la tele?”, normalmente digo “no, es muy temprano/ya habéis visto mucho/etc”.

La alternativa positiva sería contestar “¡vale, mañana miramos un poco!” o “cuando recojáis vuestro cuarto”.

Quizá suena muy banal, pero este ejemplo en concreto supone un cambio enorme en cómo reaccionan mis hijos.
Con la primera versión, mi hijo pequeño siempre tiene un mini-berrinche y el mayor pone cara algo triste. Con la segunda variante, ¡a ambos se les nota la ilusión! (y nos ahorra disgustos).

Elegir la opción positiva

Me pareció tan mágico, que los últimos días he estado practicándolo un poco, y es muy fácil empezar a notar resultados.

La idea no es evitar el “no”, sino buscar la opción más positiva.

Y sobre todo, no solo de cara a los demás, sino también, y quizá esto es aún más importante, en mi diálogo interno.

Por ejemplo, en vez de pensar “esta semana no he doblado aún la ropa de la colada; qué poco me gusta doblar ropa – vaya desastre soy con eso”, lo puedo sustituir por “tengo una buena pila de ropa esperándome; ahora que estoy sola en casa puedo ponerme a ver una serie mientras doblo la ropa. Qué bien, la de ganas que tenía de ver una serie” (ejemplo real; ya tenemos de nuevo calcetines limpios en los cajones).

¿Notas por donde voy?

Usar “no” o no es secundario: lo transformador de buscar una alternativa positiva es que abre puertas a buscar un punto de vista más creativo y productivo.

Como todo, es cuestión de práctica.

Por ejemplo, se podría pensar “me parece un ejercicio bonito, pero seguro que se me olvida en un día” pero ¿no te parece que re-enunciarlo por un “voy a probarlo: incluso si solo lo hago durante los próximos 10 minutos, habré ganado una experiencia nueva” podría ser más interesante?

Por eso, te animo a que pruebes este “juego”:

A partir de ahora mismo y hasta que te acuestes (si lees esto antes de dormir, durante el día de mañana), procura encontrar una alternativa más amable, positiva o creativa a decir “no.
Por supuesto, asegúrate de que estás en un entorno seguro (si tienes que decir un “no” tajante en un momento, no pasa nada, puedes volver al ejercicio para otras cosas).
Y recuerda incluir tu diálogo interno: ¡puede que sea de los más importantes!
Puedes ver más ejemplos sobre cómo re-enunciar ideas en este artículo.

Sustituir algunas expresiones negativas que usamos de forma inconsciente puede ayudar a mejorar las relaciones con los demás y contribuye a mejorar nuestra actitud, a apreciar lo mejor de cualquier las situación y a sentirse mejor. Espero que pruebes este ejercicio; ¡estoy segura de que lo vas a disfrutar mucho!

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8 comentarios

  1. Qué idea más divertida y buena lo de inventar otra alternativa que no utilice NO!
    Ya lo voy a intentarlo!
    Muchísimas gracias por tu artículo tan interesante

    1. Me alegra mucho que te guste, Isi.
      El artículo de Intelligent Change de donde me vino la idea está estupendo, seguro que también te gusta!

  2. Muy interesante este articulo: el “No” a cualquier cosa de mi rutina diaria muchas veces me hace sentir que estoy atrayendo todo lo negativo a mi vida, hace que muchas veces me sienta pesimista. Trataré de poner en practica el menos NO y pensar en mucho mejor en algo más positivo. Gracias

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